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jueves, 16 de abril de 2015

Los aprovechamientos vecinales de los montes de Tenerife ( XVI-XVII )

...los recursos forestales de Tenerife sostuvieron durante el siglo XVI una activa industria forestal, destinada básicamente a la exportación de madera aserrada, leña y brea, pero el impacto de las activadades humanas sobre el bosque provino también de la demanda local de recursos para la agricultura, la construcción de edificios e instalaciones agrícolas y el consumo doméstico.

No podemos evaluar la masa forestal que se consumía en estos usos vecinales, pero sí entender el papel que se atribuía al bosque como recuerso imprescindible para la comunidad, pues las normas recogidas en las Ordenanzas de Tenerife señalan que la conservación de los montes y montañas era una prioridad de primer orden al afirmar que " es cosa tan necesaria a la republica, que mas no se puede ser "
En 1512, cuando se hizo el señalamiento de montes de propios, ya se estableció el derecho de los vecinos a aprovecharse gratuitamente de los montes de concejiles para surtir sus propias necesidades de maderea y leña, aunque estaban obligados a pedir licencia ( sin pagar por ello ) para determinados aprovechamientos mayores, como la tala de madera para la construcción de edificios y embarcaciones ó para la fabricación de las instalaciones de los ingenios azucareros y las cajas de embalaje de este.

La especie maderable considerada más importante fue el pino, por lo que las Ordenanzas de Tenerife establecieron ciertas prevenciones para la conservación del pinar. En las talas de pinos para usos madereros se obligaba al destinatario de la licencia a plantar diez pimpollos por cada pino cortado y además estaba prohibido talar pinos de menos de dos palmos de grosor, así como de cortar pinos vivos para la fabricación de pez, disposiciones que eran incumplidas sistemáticamente.

Las especies arbóreas mas notables del monteverde fueron pronto calificadas como un recurso maderable de gran utilidad para la construcción de husillos de lagares, cuadernas de embarcaciones y otros usos de " obra mayor " , sobre todo el viñatigo, palo blanco y barbuzano.
Por el contrario el fayalbrezal fue poco valorado y se convirtió en el unico tipo de monte donde los vecinos podían cortar madera libremente sin pedir licencia al Cabildo de la isla.
Aunque el señalamiento de 1512 establecía que el monte de La Mercedes era un monte comunal para los vecinos de La Laguna, los acuerdos tomados por el Cabildo a mediados del XVI desplazaron la zona abierta para el aprovisionamiento vecinal hacia los montes de Tegueste y El Moquinal.
La presión de los aprovechamientos vecinales en los montes de Anaga más cercanos a la capital obligo a tomar repetidas medidas para su conservación.

En 1543 se prohibio cortar leña verde en el monte de la Sierra del Obispo, prohibición reiterada en 1560 a fin de resguardar los nacientes y en 1566 se prohibió pastar ganado, hacer fuego ó fabricar carbón en la Sierra del Obispo para proteger los manantaliales



Fuente :  Los Montes de Tenerife a través de su historia  -  ULL
Saludos,
G.M.MONSECCA

domingo, 23 de marzo de 2014

Taganana...

Valga la comparación: el apartado y aislado caserío de Taganana es para Santa Cruz lo que el Archipiélago canario para Europa: una región ultraperiférica. 
Taganana está lejos de Santa Cruz y del resto de la Isla, escondido y dormido entre montañas. 
Esa ubicación y su antigüedad le han dado una personalidad y una historia propias, que lo diferencian de cualquier otro pueblo tinerfeño. No es de extrañar, por tanto, que las gentes de este pintoresco caserío hayan tenido en el pasado deseos de independencia. Deseos y actos, también. 
Taganana, al igual que su vecino San Andrés, llegó a tener ayuntamiento propio hace justo dos siglos, amparado por la Constitución de Cádiz de 1812. 
Pero en 1850 pidió la agregación a Santa Cruz por no disponer de recursos económicos. Curiosamente, nueve años después los vecinos del caserío volvieron a pedir la restitución de su ayuntamiento, pero se les negó. 
Un siglo después, en 1868, se constituyó un ayuntamiento revolucionario que perduró hasta 1877, año en que Taganana quedó definitivamente anexionado a la capital, aunque contó con alcalde pedáneo hasta 1967, y con juez de paz y registro civil propios hasta 1976.Es solo una de las muchas curiosidades históricas que convierten a este pequeño pueblo santacrucero en un tesoro de la Isla, que aúna como ningún otro belleza paisajística, antigüedad y riqueza etnográfica y patrimonial.
Taganana existía como núcleo poblado desde antes de la Conquista de la Isla.
Su nombre es de origen guanche. 
Algunos autores lo relacionan con la palabra “anagan”, que significa “rodeado de montañas”, o de “taganan”, “subida” o “cuesta”.
Acabada la Conquista de Tenerife, en 1496, se empezaron a repartir las tierras entre los conquistadores y colonos. El pueblo de Taganana se fundó en 1501 a partir de uno de estos repartimientos a un reducido grupo de colonos procedentes de las islas de Lanzarote y Fuerteventura. D
Desde el siglo XVI fue, junto con San Andrés, el núcleo más importante de Anaga, contando con parroquia propia desde al menos 1505 y con alcalde desde 1518. Desde un primer momento se dedicaron sus tierras al cultivo de la caña de azúcar, lo que dio lugar a la construcción del camino de Las Vueltas para sacar la producción.
Este camino fue la vía de comunicación más importante del macizo, al unir la población de Taganana con San Cristóbal de La Laguna, capital de la Isla por ese entonces. Atravesaba las cumbres de Anaga, partiendo de él ramales que conectaban con el resto de valles del macizo: San Andrés, El Bufadero, Afur, etc. 
Hasta 1968 no se construyó la actual carretera de Taganana, un acceso en condiciones que hace menos duro su aislamiento secular, que también dio pie a mil leyendas. 
Una de las más populares es la que se refiere al extraño origen de la patrona. Cuenta la tradición que la imagen de la Virgen de las Nieves fue encontrada por un vecino, Gregorio Tabordo, en la costa de El Cardonal un día de tormenta en el siglo XVI, abandonada por un barco que huía del temporal.
Casi 500 años después, la Virgen de las Nieves sigue protegiendo a este paraíso rural que sobrevive escondido y tranquilo entre las montañas que lo vieron nacer.


Fuente : DIARIO de AVISOS - Tenerife
Sr. AGUSTIN M.GONZALEZ

Un magnifico trabajo.
Saludos,
G.M.MONSECCA

sábado, 6 de febrero de 2010

Caminos REALES del NORTE de Tenerife

La mayoría de los antiguos caminos reales de esta parte de la isla han sido destruidos al construir fincas y principalmente con el asfaltado de calles, muchas de las cuales fueron aprovechados por estos mismos caminos.

El principal camino, es el que unía La Laguna con La Orotava, del que tuvo varias ramificaciones, principalmente por las necesidades agrícolas; Una de las principales ramificaciones, es el camino que unía las tierras bajas de Tacoronte y Acentejo, ricas en cereales, para unirse con el camino principal a la altura de La Matanza.

Este camino comienza a construirse en 1517, cuando el Cabildo de Tenerife, encargó a los regidores Guillén Castellano y Las Hijas, su construcción.
Con el fin de evitar que el ganado entrase en los sembrados, e impedir además que los arrendatarios de las suertes de la dehesa extendiesen el sembrado a costa de los caminos, con fecha 16-12-1552 el Cabildo ordena el vallado (con empalizadas de troncos y horcones de madera)

En diferentes documentos del XVI hay referencias de caminos reales que iban desde:
Acentejo a La Laguna, hacia La Orotava y Los Realejos.
El camino real de Tacoronte, que pasaba cerca de las tierras del Adelantado.
Camino real del Sauzal a La Laguna.
Caminos reales en Daute, Icod, etc.

Para atravesar el valle de La Orotava, se hacía a través de caminos que comunicaban los principales núcleos de población:
1.- Cercano a la costa, el camino del Realejo, unía los lugares del Puerto de La Orotava con el Realejo de Abajo.
2.- El camino de La Luz comunicaba La Orotava con El Realejo. La parte alta se comunicaba por el llamado "camino de Higa" o de La Perdoma, que unía el barrio de El Farrobo de La Orotava con el barrio de La Cruz Santa en Los Realejos.

Las laderas de Tigaiga, fueron un gran obstáculo para las comunicaciones entre La Orotava y la comarca de Daute, siendo casi imposible su tráfico rodado, haciendo preferible el tráfico marítimo.
Para poder salvar este problema, se solía pasar por el peligroso paso de El Callao en la costa, o el conocido como vueltas de Tigaiga, para subir a Icod El Alto.
Debido a esta dificultad, la mayoría de la población, se asentó en las zonas de: Rambla de Castro, San Juan de La Rambla, Santo Domingo y Santa Catalina, es decir, cerca de la costa, donde había una próspera agricultura vitícola.
El camino de Icod, aparte de largo era bastante incómodo, ya que tenía que atravesar el malpaís, entrando por el barrio de Buen Paso para llegar a Icod. El camino real descendía a Garachico por medio de la "calzada de Alzola".

A partir de Garachico, el camino discurría hasta los Silos y Buenavista utilizando los caminos antiguos que se habían abierto para la conquista en el siglo XVI.

La unión de Icod con la zona del Sur, discurría por dos zonas:
De Icod subiendo por Las Vegas hasta el Valle de Santiago a través de Tierra del Trigo y puerto de Erjos, y desde Buenavista hasta El Palmar por el camino de El Carrizal, que unía El Carrizal y Masca, en las cumbres de Teno para llegar a Valle Santiago.

En 1595 se comienza la construcción del camino que debería unir Santa Cruz con Vilaflor, saliendo de la Orotava, pasando por la "Fuente del Adelantado" y subiendo hacia la cumbre, actualmente esta ruta es conocida como el "camino Real de Chasna", desde la "Fuente de los castrados" hasta la "Fuente de la Roza" por las cumbres de La Orotava, en las Cañadas hasta el "Llano de Maja", de aquí al Portillo, pasando por las cañadas de Diego Hernández, Las Pilas, la Angostura, El Cogonito, la Grieta, La Camellita, Montón de Trigo (es decir el camino conocido como el de las siete cañadas)
Este camino fue usado durante los siglos XVIII y XIX para subir al Teide, como nos indican numerosos viajeros en sus crónicas de visitas a Tenerife. La primera parte su ascensión era bastante pronunciada e iba de la Orotava al Portillo.

Un antiguo camino, que más tarde pasó a denominarse camino real, es el que unía Los Silos con Erjos para poder luego continuar a Guía de Isora.
Este camino que comienza en Erjos y que se denomina camino de los Guanches, pasa por el barranco de Cuevas Negras, Morada del Topo, Casa Eloisa, caserío de Cuevas Negras y La Isleta, casi todos estos tramos se encuentran empedrados, para terminar en el Camino de La Ladera, en la carretera que une Los Silos y Buenavista.
Uno de los caminos de ruta de trashumancia de los guanches y que se convirtió en camino real es el que unía El Tanque con Santiago del Teide, de unos 15 Km. de largo.

Comenzando en el barrio de Ruigómez, pasa por el Llano de los Abades para seguir junto a la Montaña del Viento y llegar al Puerto de Erjos, valle de Arriba, Morro de las Casas Viejas y El Calvario para rodear la Montaña Bilma y adentrarnos en parte, en la lava del Chinyero, por un antiguo camino empedrado, entramos en la carretera que nos lleva al barrio de Las Manchas. El antiguo camino real con todavía firme empedrado avanza por la ladera del Bicho junto al Roque de Arguayo, para llevarnos al caserío de Arguayo

Un saludo,
G.M.MONSECCA


Fuente : Caminos Reales y Comunales, autor : Sr.D.Raúl Melo

domingo, 10 de enero de 2010

LA MIEL, en Las Cañadas del Teide

...en el año de 1525 el Cabildo fija el precio máximo de la miel en real y medio e impone multa de 600 mrs. repartidos en tercios, al que exceda de esta tasa. Autoriza libremente su venta junto con otros comestibles como la leche, el aceite y el vino.

El incremento que tomaba esta actividad ( la apicultura ) en las Cañadas del Teide, en el siglo XVI se puede observar en las licencias que concedía el Cabildo de la isla
“conceder licencia a D.Guillén Castellano para obtener, de la tala de dragos, hasta sesenta corchos” ( Acuerdo del Cabildo del 18/03/152...“en reunión del 22 de mayo de 1531 se autoriza al Licenciado Valcárcel; la tala de dragos para obtener doscientos corchos ( Acuerdo del Cabildo del 22/05/1531 )

La utilización de corchos, obtenidos de los dragos, fue debido a que a comienzos del siglo XVI, se observó la tendencia natural de las abejas a introducir sus enjambres en las oquedades de los viejos dragos.
Leopold von Buch, naturalista y geólogo alemán compañero de estudios de Alexander von Humboldt, en su minuciosa visita de exploración científica ( Descripción física de las Islas Canarias – Berlín 1825 en 8 tomos, con atlas ) efectuada en 1815, al descender desde las Cañadas hacia la zona sur de Chasna, pasa por el pago de Chinama, perteneciente a Granadilla, donde es agasajado por el coronel D.Antonio Glez.del Castillo, quien le dio a probar la deliciosa miel que las abejas extraen de las flores, de la retama que crece en el circo del Pico y que él elogio “por su gusto aromático y delicioso, su color brillante y transparencia perfecta

Continua L.von Buch informándonos de que “Al comienzo del mes de mayo, los habitantes de las aldeas de Chasna, Chinama, Granadilla y El Río suben a las Cañadas con sus colmenas, hechas con el tronco hueco del drago, y las esconden en las gritas de las rocas."

Tradicionalmente, y debido a la presencia de viñedos tanto en el Norte como en el Sur de la isla, antes de la maduración de la uva se sintió la necesidad de alejar las colmenas de estos cultivos.
Por eso Las Cañadas del Teide y sus estribaciones fueron lugares preferidos.
Como prueba evidente de ello, vemos que la toponimia de dicha zona se encuentra relacionada con la apicultura, estos son algunos ejemplos :
- Zona norte : Abejera Chica, Abejera Alta, Estancia de la Cera
- Zona Este : Montaña de Las Colmenas
- Zona Sur-Este : Lomo de las Colmenas
- Zona Oeste : Los Colmeneros ( Montaña de Chio )

En la actualidad, dentro del Parque Nacional del Teide y establecidas por su dirección están señalados unos diez asentamientos. Entre estos están los de Pedro Méndez y Lomo Amarillo, dónde los apicultores, generalmente en el mes de Mayo, comienzan a establecer sus colmenas.

Un saludo,
G.M.MONSECCA
FMCL
Fuente : Antecedentes Históricos del Teide y Las Cañadas ( Tomás Méndez Pérez )

miércoles, 19 de agosto de 2009

Los CASTAÑOS en CANARIAS

...es muy probable que los primeros castaños que se plantaron en Canarias fueran introducidos en La Gomera y El Hierro por los señores feudales.

Se sabe que a mediados del siglo XVI el primer Conde de La Gomera, D. Diego de Ayala, ya poseía castañeros viejos en la llamada “Corte del Conde”, una finca rica en aguas y nacientes, situada en Benchijigua, en la parte alta del barranco de Santiago, donde crecían junto a palmeras canarias y viñas.

También en Gran Canaria y La Palma se introdujeron poco después de su conquista, y todavía se encuentran buenos castañares en varias localidades de ambas islas.
En Teror, isla de Gran Canaria, existe un lugar conocido como “Castañero Gordo”.
La introducción del castaño en Tenerife debió ser algo posterior, ya que fue la última isla en ser conquistada (1496), a partir de ese momento, los bosques tinerfeños sufrieron talas muy intensas.
En 1503, buena parte de las selvas que se extendían por el norte de la isla ya había desaparecido. Las tierras más productivas se dedicaron a cultivos ordinarios, mientras que las más agrestes fueron plantadas con castaños y otros frutales.
El Adelantado, consciente de que la falta de masas arbóreas provocaría el desecamiento de los nacientes, ordenó a los vecinos que recibieron repartimientos de tierras (datas) en las medianías del norte, que plantaran castaños.
Gracias a esta política forestal, la desaparición del monteverde fue paliada -en parte- por una franja de castaños de unos dos kilómetros de ancho, que se extendía desde Tacoronte hasta Los Realejos.
El bosque de castaños pronto adquirió importancia dentro del paisaje vegetal isleño, y fue reconocido como una región propia por muchos naturalistas y viajeros, como Humboldt (1799), von Buch (1825), Wangümert (1862), Du Cane (1911).

El geólogo alemán Leopold von Buch, que visitó Tenerife en 1815, escribió que los mejores castañares se encontraban en la zona de Aguamansa. En el sotobosque crecían numerosas especies euroasiáticas que, probablemente, habían sido introducidas de forma involuntaria con los primeros castañeros, entre las cuales se encontraban la fresa salvaje (Fragaria vesca), la pequeña nomeolvides de flores azules (Myosotis latifolia), la hierba de los canónigos (Valerianella locusta) o una turmera (Tuberaria guttata).

Por esa época, ya eran famosos algunos castaños de gran envergadura, de los que se decía que habían sido plantados en tiempos de la Conquista.
El del marqués de La Candia, situado en la misma villa de La Orotava, tenía el tronco hueco y medía a ras del suelo “18 varas y dos tercios de circunferencia” (casi 16 m.). Con el paso del tiempo el viejo tronco se partió, y de su interior surgió un nuevo castaño, pero no duró tanto como su progenitor.
En la finca La Hondura, perteneciente al marqués de La Florida, también había otro gran castaño, hoy desaparecido, conocido como “El Confesionario”, por tener un gran hueco que le daba ese aspecto.
Pero entre todos ellos, destaca el “Castaño de las Siete Pernadas”, un enorme ejemplar situado en los llanos de Aguamansa, cerca de Los Órganos.

Según algunos autores, en esos llanos hubo un “bailadero” o “baladero”, un lugar a donde acudían los guanches en épocas de sequía a bailar y a hacer balar a sus cabras para pedir al cielo
que lloviera.

Un saludo,
G.M. MONSECCA
FMCL

FUENTE : RINCONES DEL ATLANTICO Numero 1 - 2003/2004

miércoles, 22 de julio de 2009

La esclavitud en Tenerife...


Los nativos de estas islas fueron en ocasiones materia de cesión o venta, en especial en la Península...
Los conquistadores llegaron a abonar parte de las deudas contraídas durante la preparación y gastos de la conquista con nativos, o más bien, como los que se habían rebelado o presentado batalla, que en Tenerife fueron mayoría.
Aunque bien es cierto que el conquistador Lugo, traicionando la palabra dada, e hizo esclavos también entre los hombres de paz. Recuérdese que el conquistador Alonso de Lugo había pedido, para la conquista, préstamos al duque de Medina Sidonia (Enrique de Guzmán), a los mercaderes genoveses Viña y Palomar, al clérigo mallorquín Angelate, y al comerciante Guillermo de Blanco (comerciante de esclavos).
Incluso llegó a empeñar a sus hijos Pedro y Fernando a Inés Peraza para "que le diese sobre ellos batimentos para la dicha conquista".
Finalizada la conquista, el duque de Medina Sidonia reclamó la devolución del capital invertido y sus intereses, abonando Lugo con "dineros, esclavos y ganados".
A Angelate y a Blanco les entregaría, según lo convenido, "de los esclavos e ganados que ay o se ovieren de los de la dicha conquista a cumplimiento de setenta esclavos e mil e quinientas cabezas de ganado"
A Mateo Viña, treinta y cinco esclavos; a Palomar, ochenta esclavos (Romeu de Armas "Alonso de Lugo en la corte de los Reyes Católicos")
A Suárez de Quemada le entregó "catorce o quince esclavos" por haber acudido a Castilla "a concertar la venida de la gente del duque de Medina Sidonia"
Al Bachiller Soto, le agració con "seys esclavos"
A Diego Maldonado, "otros seys esclavos"; incluso un Mencey, que Viera y Clavijo opinaba era Bencomo ( Rey de Taoro) que fue regalado al embajador de Venecia por el rey Fernando.

Un saludo,
G.M. MONSECCA
FMCL

viernes, 17 de julio de 2009

GANADO que destruye...

Amig@s
He leído una noticia, que me parece muy interesante por lo que puede significar a la hora de valorar y comprender la vida de una isla, como es FUERTEVENTURA.
Hace unos años, tuve la oportunidad de vivir y patear durante unas horas en una APAÑADA ( Se trata de reunir, ganado salvaje y gestionar su control ) en la zona de la península de JANDIA, fue una experiencia de las mas llamativas y "raras" que te imaginas. Ver salir, de barrancos y laderas cabras, burros y hasta camellos... no entra en la idea, que muchos tienen de esta isla.
Ahora, no sabría decir si se continúan haciendo estas APAÑADAS. Y me parece que la noticia va por esta linea.
Por favor, lee el articulo de prensa que adjunto.
Un saludo,
G.M. MONSECCA
FMCL

lunes, 6 de julio de 2009

Los MENCEYES, en las tinieblas del olvido.

Una de las grandes incógnitas de la Historia de Canarias es el paradero de los menceyes vencidos a raíz de la conquista de Tenerife y llevados por Alonso de Lugo ante la Corte de los Reyes Católicos.
La ausencia de noticias sobre casi todos ellos envuelve en un aire de misterio el destino que pudieron haber sufrido. Hasta hoy sólo había constancia de que viviera en Tenerife después de la conquista el Mencey de Adeje, don Diego, a quien se le trató con cierta deferencia.
Del resto, apenas ha habido noticia alguna. Sólo de dos de ellos, del de Icod y del de Anaga, se ha podido recabar datos novedosos que arrojen un poco de luz en las tinieblas del olvido en que se movieron los régulos aborígenes tras la conquista de Tenerife.

Recordemos que Alonso de Lugo, uno de los capitanes intervinientes en la conquista de Gran Canaria en 1478-1483 bajo las órdenes de Pedro de Vera, concertó con los Reyes Católicos en 1492 la conquista de la isla de La Palma. La rapidez con que llevó a cabo esta empresa, apenas diez meses, le hizo merecedor del encargo de la conquista de Tenerife.
La expedición de conquista sufrió una terrible derrota en el barranco de Acentejo, lo que obligó a los supervivientes a reembarcarse rumbo a Gran Canaria.

Lugo, tras haberse rehecho liquidando su patrimonio personal, volvió a la carga un año después. La campaña militar fue planificada con más cautela, de forma que los choques armados cayeron esta vez del lado de los conquistadores, considerándose terminadas las hostilidades en torno a febrero de 1496. Al igual que había hecho Pedro de Vera con el Guanarteme grancanario, Alonso de Lugo resolvió llevar a los menceyes guanches ante los Reyes Católicos en señal de triunfo, y a fin de que éstos prestaran personalmente la sumisión a sus majestades.

La Corte en aquellos años era itinerante, por lo que Lugo, tuvo que seguir los pasos de los Reyes hasta dar con ellos. La fecha de llegada del capitán conquistador y su comitiva guanche no es segura, pero debió ocurrir entre el 20 de abril de 1496, fecha de la llegada de la Corte a dicha villa y el 10 de junio de 1496, día en que se atestigua la presencia de los menceyes en el séquito real. Los menceyes fueron presentados ante los Reyes, decidiendo estos acogerlos en su Corte, aunque no se les permitió el regreso inmediato a la isla.
Los monarcas, como habían hecho en ocasiones anteriores, solían adscribir a sus cautivos importantes a las casas de personajes de la Corte, donde eran adoctrinados e integrados en la cultura castellana.

En 1493, Cristóbal Colón regresó triunfante de su primer viaje a las Indias con varios indios principales, que fueron entregados a los Reyes, igual que haría Lugo más tarde con los Menceyes.
Los ilustres cautivos fueron adscritos a miembros de la Corte para que fueran aculturados y adoctrinados. Pensamos que igual ocurrió con los Menceyes guanches.
Fueran libres o esclavos, el hecho es que a todos ellos, tras el obligado bautismo, se les dio el título de don, algo extraordinario en aquel tiempo y simbolismo con el que los católicos reyes reconocían la estirpe regia de los menceyes.
Evidentemente, en aquella época era incompatible llevar el “don” y ser esclavo, con lo que los régulos guanches debieron quedar en una situación de libertad vigilada, adscritos a las casas de diversos cortesanos. Por dos documentos fechados en diciembre de 1500 y junio de 1501, conservados en el Archivo de Simancas, nos ha llegado la noticia de que uno de los menceyes de Tenerife, de nombre cristiano Enrique, vivía en las cercanías de la Corte, y había sido vendido como esclavo por uno de los cortesanos del entorno real.

En 1500 es cuando se tiene noticia de la esclavización injusta de don Enrique, que de alguna manera hizo llegar el caso a conocimiento del procurador, en este caso Alonso de Sepúlveda, que a su vez trasladó la denuncia a los monarcas.
Los Reyes decidieron enviar a uno de los alguaciles de Corte, Juan de Salcedo, para buscar a don Enrique donde estuviera y traerlo de vuelta a la Corte. El alguacil Salcedo se reveló como oficial competente, encontrando a don Enrique y sacándolo de la posesión de la persona que lo había comprado. En los meses posteriores se abrió un proceso judicial, y don Enrique, una vez localizado y liberado de su cautiverio, fue llevado a la Corte para tramitar su proceso judicial en Granada, donde estaba el Consejo Real, que asumió directamente la resolución del pleito.

El 4 de junio de 1501 los monarcas anunciaban a todas las justicias del Reino el resultado del pleito entre don Enrique y Pedro Patiño, por el que se reconocía al mencey icodense su condición de persona libre.
Nada más sabemos de él.
Sólo la constancia de que los últimos años de su vida los pasó en libertad, posiblemente en Sevilla, donde se había radicado un grupo numeroso de canarios, pero sin que tengamos ni siquiera la certeza de ello. A Tenerife no volvió. Había sido un mencey de bando de guerra, y lo lógico era que no le dejaran volver.

Un saludo,
G.M. MONSECCA
FMCL

Fuente : Sr.D.Mariano Gambín García,licenciado en Historia e investigador por la Universidad de La Laguna

jueves, 2 de julio de 2009

INTERESANTE y de un amigo.

Estimad@s
Si pueden vean este blogs, esta muy interesante y además es de un amigo...
Felicidades JUAN B. por el trabajo.
Un saludo,
G.M. MONSECCA
FMCL

jueves, 25 de junio de 2009

Volcán de San JUAN...

La isla de La Palma celebro este pasado miércoles, la erupción del volcán de San Juan que se produjo la noche del 24 de junio de 1949, momento en el que apareció el primer cráter sobre la dorsal de Cumbre Vieja, que fue bautizado como el Duraznero.

   Unas dos semanas después, en el lugar conocido como Llano del Banco, se abrió una grieta a ras de superficie, de la que salieron dos ríos de lava que alcanzaron la costa occidental

..."Muchos atribuyeron a un milagro el hecho que las lenguas de fuego evitaran la vecina ermita de San Nicolás, ante la que se bifurcaron como por intervención divina"

   El 13 de julio, surgió la boca de este miércoles Negro, que provocó una lluvia de azufre y cenizas sobre Los Llanos de Aridane.

"Que se hayan producido en los últimos 500 años siete erupciones, manifiesta que el volcán de Cumbre Vieja convierte a la isla de La Palma en una de las zonas volcánicas más activas del mundo" 

La última erupción producida en la isla fue la del volcán Teneguía, en el año 1.971, en el municipio de Fuencaliente, la más reciente de España. 

Entre las erupciones históricas se encuentran las de Montaña Quemada o Volcán de Tacande (1470-1492); volcán de Tajuya, en el municipio de El Paso (1585); volcán de Martín o de San Martín (1646); Volcán Fuencaliente (1677); volcán de El Charco (1712); volcán San Juan con los cráteres del Duraznero, este miércoles Negro y Llano del Banco (1949); y volcán Teneguía (1971).

Un saludo,

G.M. MONSECCA


sábado, 20 de junio de 2009

La caña de azucar, en la isla de Gran Canaria.

Este es uno de los primeros, mono-cultivo que llegaron a nuestras tierras tras la llegada de los castellanos... he recuperado este trabajo que merece la pena leer.

Es conocido el hecho de que la fabricación y comercialización del azúcar fue el principal motor económico de la colonización europea de las Islas Canarias tras la conquista. Gran Canaria se caracterizó desde los años finales del siglo XV por ser la isla donde más se intensificó el cultivo de la caña y la producción del azúcar blanco y sus derivados. En 1514 había más de veinte ingenios funcionando con plena rentabilidad. De todos ellos, al menos entre 1490 y 1510, el de Agaete fue el más grande y próspero.

Los últimos años del siglo XV vieron levantarse varios ingenios en la comarca de Gáldar, desde Lairaga hasta Agaete. El clima benigno de la zona, la facilidad de acceso a agua de riego, la proximidad de buenos puertos y de bosques madereros, fueron factores esenciales para que en pocos años se transformara el paisaje del noroeste de Gran Canaria, donde surgieron explotaciones de cultivo de la caña de azúcar de dimensiones más que respetables. Los beneficios del azúcar dieron de comer a toda la población de la zona durante décadas y trajeron riqueza a sus pobladores, que, gracias a sus ingresos, pudieron prosperar e importar todos aquellos productos europeos que no se fabricaban locamente, tanto los necesarios como los que les proporcionaban prestigio y les permitían ostentar, cuando podían, un cierto lujo.

La hacienda de Agaete tuvo su origen en un cercado que el por entonces alcaide de la torre de Agaete, Alonso Fernández de Lugo, futuro conquistador de La Palma y Tenerife, plantó de cañas en tierras donadas por la Corona. Según testigos de la época, el ingenio de Agaete fue el segundo que se levantó en Gran Canaria, posiblemente poco después del que construyó en Las Palmas el gobernador Pedro de Vera. En este artículo adelantamos noticias desconocidas de aquella fábrica de azúcar, que durante unos años fue la más importante de Canarias.

En torno a 1486, y con la ayuda económica de sus familiares, sobre todo de su hermano Pedro Fernández de Lugo Señorino, Alonso de Lugo despedregó y plantó de cañas un extenso terreno que iba desde lo que hoy es la población de Agaete hasta el actual Puerto de las Nieves. Del contenido de un proceso judicial desconocido que hemos encontrado en el Archivo de la Cancillería de Granada nos llegan datos inéditos sobre la ubicación y desarrollo de la hacienda de Agaete.

El ingenio se construyó al lado del mar, debajo de las tierras cultivadas y cerca de la antigua torre, en lo que pudo ser el germen del caserío adyacente al muelle actual. Las cañas estaban plantadas a ambos lados del barranco y eran regadas por dos acequias cuyas fuentes se encontraban al lado del caserío de “El Agaete”, como se llamaba entonces. La extensión de la hacienda en aquel tiempo era de noventa fanegadas, es decir, unos 495.000 metros cuadrados, lo que la hacía la mayor de la Isla.

El ingenio antes de su venta se componía de varias edificaciones. Además del molino en sí mismo, que recibía la denominación de “casas de prensas de madera” o “casas del ingenio”, estaba el horno o “casas de calderas”, que era donde se cocía el melado o líquido resultante de la molienda y se colocaba en las formas. A continuación otra estancia recibía el nombre de “casas de purgar”, que es donde se colocaban las formas hasta que cristalizaba el azúcar contenido en su interior

...Al otro lado del arroyo plantó el “cercado nuevo”. Entre estos cercados y el mar levantó el hacendado el primer ingenio, muy posiblemente en lo que hoy es el Puerto de las Nieves. Estos dos cercados estaban plantados de cañas y regados por dos acequias, las “acequias viejas”, que nacían cerca del lugarejo de Agaete y bajaban por ambos lados del barranco y, además de regar y mover la rueda del molino, servían de linderos para cada cercado. Encima del cercado nuevo, al otro lado de la acequia de la banda izquierda del barranco, la más próxima a Gáldar, se encontraba otro cercado de secano, al que se llamó “de Las Palmas”, por el palmeral existente en aquel lugar. Este cercado no se utilizó al comienzo de la explotación de la hacienda. Al otro lado del barranco, encima del “cercado viejo”, y al otro lado de la acequia, existía otro cercado también de secano donde se sembraron cereales, principalmente cebada.

Alonso de Lugo se vio forzado a vender la hacienda e ingenio en 1494 para poder hacer frente a los gastos derivados del fracaso de la primera entrada en Tenerife y para afrontar los preparativos de la segunda. El comprador fue uno de sus socios en la conquista de Tenerife, el mercader genovés afincado en Valencia Francisco de Palomar, que poco después cambiaría el ingenio de localización y lo ampliaría, quedando su gestión en manos de su hermano Antonio Cerezo. Estos hermanos genoveses llevaron la hacienda a su máximo rendimiento; sin embargo, a Alonso de Lugo y a su familia, que le financió, les cabe el honor de haber sido unos de los primeros emprendedores de la empresa azucarera canaria. Sin el riesgo económico que afrontaron los primeros colonizadores al levantar ingenios en Gran Canaria, y que luego fue aprovechado y potenciado por mercaderes foráneos, la inserción de Canarias en el ámbito comercial y cultural europeo hubiera sido mucho más lenta. Gracias al esfuerzo de aquellos hombres, el Archipiélago tuvo un nombre y una fama creciente en los mercados europeos.

Un saludo, 

Autor : Sr. Don Mariano Gambín García,  Profesor Titular de La Universidad de La Laguna


lunes, 1 de junio de 2009

El Garoé...

EL ÁRBOL GAROÉ

Corría el siglo XVI cuando ya quedaban pocos aborígenes en la isla de El Hierro, y los que había cuidaban de un árbol muy especial, el conocido como Garoé, gracias al cual aquellos que lo adoraban recibían gran cantidad de agua dulce. Este mítico árbol se encontraba en una zona cercana a Tiñor, en una ladera constantemente bañada por el alisio, y a unos mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Se sabe que el árbol Garoé era de impresionante tamaño y que su tronco tenía un metro y medio de diámetro. Su importancia fue tal por aquellos días que aún hoy en día su recuerdo pervive en el escudo oficial de la isla y, por supuesto, en la Historia de las Islas Canarias.

Hay que tener en cuenta que, gracias a su grandiosa presencia, captaba el agua condensada en el mar de nubes y las caídas con las lluvias, consiguiendo así mantener a su alrededor la suficiente humedad como para que la tierra fuera fértil. Además de sus ramas caían también gotas de agua que eran aprovechadas por los antiguos herreños. 

Hoy en día se piensa que podría haber pertenecido a una especie que tiene por nombre OCOTEA FOETENES ( Endemismo Canario y de Madeira )*

Pero he aquí que, en 1610, fortísimos vientos arrasaron toda esa zona y el árbol Garoé fue arrancado de la tierra que tan orgullosamente lo alimentaba.

Tras él, la población aborigen de El Hierro ( los bimbaches ), también desapareció por falta de agua, entre otras cosas. Los españoles por su parte, ya instalados en la isla, pidieron ayuda a su rey ante la sequía, pero no recibieron respuesta y se cuenta que muchos de ellos terminaron muriendo de sed.

Pero vayamos al momento en que los navíos españoles aparecieron en el horizonte…

La leyenda cuenta que, ante la llegada de los españoles, los bimbaches se reunieron y decidieron ocultar su existencia a los extranjeros. Así, si no descubrían esta prodigiosa fuente de agua dulce, la sed acabaría por hacerlos desistir de su idea de asentarse en aquellas tierras. Para ello guardaron reservas suficientes y se abstuvieron de acercarse al árbol que les daba vida.

Y a punto estuvieron de conseguir su propósito. Pero Agarfa, una joven bimbache, enamorada de un soldado andaluz que formaba parte de la expedición, lo condujo directamente hasta el árbol que el necesario elemento les proporcionaba, traicionando así a los suyos. Poco después Armiche, el Mencey, fue capturado y con él todos aquellos que lo seguían y defendían

Un saludo,

G.M. MONSECCA

FMCL

 * Ocotea foetens es una especie fanerógama de árboles de hasta 40 m de altura en la familia Lauraceae. Es constituyente habitual de la selva laurisilva de los archipiélagos de Macaronesia: Madeira y Azores (Portugal), y Canarias (España). Comúnmente se la llama "til", "tilo".